viernes, 12 de marzo de 2010

EL SUEÑO DE TODO NIÑO SER BOMBERO

 
Ser bombero municipal, viajar en una motobomba o viajar en un vehículo de rescate, escuchar el ulular de las sirenas, tomar una manguera para sofocar un incendio o un cable para descender a un barranco en auxilio de alguien que ha caído, es el sueño que experimentamos la mayoría cuando fuimos niños.
Para llegar a ser una realidad ese maravilloso y fantástico sueño, se necesita poseer varios atributos natos que no se pueden adquirir ni con todo el oro del mundo, mucho menos por cuello o compadrazgos: Vocación de servicio, valor, abnegación, disciplina, amor al prójimo y, si es posible, ofrendar su vida por la de los demás.
Si usted tienen esos atributos nació para ser bombero, nació para enfrentarse al constante peligro al que es expuesto diariamente ese hombre que hoy observa sujetado a una motobomba o a un vehículo de rescate, cuyo destino le lleva a brindar ayuda y consuelo para quien gime, para quien llora o sufre el peligro en cualquier rincón de nuestra Patria.
Por eso son admirados los bomberos, por su entrega desinteresada en beneficio de la población que en lugar de evitar el peligro lo fomenta desobedeciendo, muchas veces, las leyes terrenales y las establecidas por Dios, para dar paso a una tragedia que enlutará un hogar guatemalteco.
Los bomberos, son héroes anónimos que constantemente se mantienen en vigilia, atentos por salvaguardar los bienes y las vidas de los guatemaltecos sin importarles las inclemencias del tiempo, el desvelo y aguantar hambre en constates ocasiones.
Para el bombero no existen los feriados ni las festividades, porque son épocas en que más trabajo tienen. Para el bombero no hay pavo ni tamal de Nochebuena, las 12 campanadas anunciando el nacimiento del Mesías, las escuchan en la calle o en el fondo de un barranco, en donde extienden su mano fraterna y cariñosa a aquel que necesita de su auxilio oportuno e inmediato.
Todas estas situaciones vive el abnegado bombero, pero aunque ustedes no lo crean, el bombero está feliz, el bombero se siente satisfecho de poder brindar de su ternura a aquellos que el destino ha designado a sufrir un infortunio.

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